La ansiedad por separación es un trastorno del comportamiento originado por una dependencia extrema del animal hacia su propietario (HIPERAPEGO). En ausencia de éste, el paciente manifiesta un grado de stress límite, originando manifestaciones orgánicas muy diversas.

En su origen, la hembra canina comienza un desapego de los cachorros entre las 4 y 8 semanas de vida, con el comienzo del destete. Los cachorros comienzan a ser más independientes, tanto motrizmente como en cuanto a alimentación.

La tendencia actual con respecto a los animales de compañía es la SOBREPROTECCIÓN, lo que conlleva modificaciones en este desapego, mimando en exceso a los cachorros, siendo muy permisivos con ellos y alzándoles a un estatus de “centro de nuestras vidas”. El animal pronto se da cuenta de esta situación y modifica toda su estructura de comportamiento.

Las manifestaciones de la Ansiedad por Separación pueden ser muy diversas, y casi siempre en ausencia del propietario:
.- Destrozos de mobiliario y enseres, generalmente situados más cercanos a puertas y ventanas
.- Ladridos, aullidos...
.- Micción y defecación inapropiada
.- Automutilación, con dermatitis acral (por lamido).
.- Anorexia
.- Actividades de “escape” (Torneo, Fijación...)
.- ...

Normalmente no está presentes todos los comportamientos.

Tratamiento:

Se debe comenzar un desapego al mínimo indicio. Para ello es muy importante seguir una serie de consejos, enfocados a aumentar la independencia del perro y disminuir su grado de ansiedad (stress).
.- A la llegada al domicilio no se debe prestar atención al animal hasta que no se encuentre en un estado de “no excitación”, según el caso esto puede ser 5 minutos o una hora, con ello haremos entender al perro que no es el “centro de nuestra vida”, le queremos, pero no llegamos a casa con el único propósito de abrazarlo.
.- Cuando salimos de casa no nos despedimos del perro, incluso un cierto tiempo antes empezamos a ignorarlo. Así iremos disminuyendo su grado de ansiedad en los momentos previos a nuestra marcha.
Cuando el problema ya está instaurado se deben realizar ejercicios para que el perro no pueda saber en qué momento vamos a marcharnos de casa, esto es realizar todo el roll de actividades que realizamos antes de dejar el domicilio, pero no llegar a salir, de esta manera el perro no sabe discernir con anticipación en qué momento se va a quedar solo.
También haremos salidas cortas de unos pocos minutos e ir espaciando este tiempo a medida que el animal vaya progresando.
.- Con respecto al juego y/o cualquier actividad conjunta, debemos ser nosotros los que iniciemos la acción, no ceder a sus EXIGENCIAS, cuando acude a nosotros con la pelota para OBLIGARNOS a jugar.

.- En ciertos casos severos es necesario ayudarnos de medicación ansiolítica (Clomipramina, Fluoxetina...) que SÓLO puede ser prescrita por un profesional veterinario con conocimientos en Etología.

Como en todos los problemas de comportamiento, lo ideal es una buena prevención, siguiendo ciertas pautas de conducta, nunca olvidando que nuestras mascotas son PERROS y que deben regirse por las normas perrunas: “Los perros no pueden hablar nuestro lenguaje, pero nosotros sí podemos entender y hablar el suyo”.

 

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