Los parásitos, tanto internos como externos, siempre están dispuestos a colonizar a nuestras mascotas, sin importar raza, sexo, edad o estado reproductivo.

Los métodos antiparasitarios convencionales son conocidos por todos, pero en torno a una posible gestación existen unos protocolos particulares que han de tenerse en cuenta. La reproducción, como ya se indicó en otros artículos anteriormente publicados en esta misma revista, es un proceso delicado, y debemos minimizar cualquier intervención química sobre la hembra.

La desparasitación interna:

Antes de comenzar con las montas/inseminaciones deberíamos proceder a desparasitar a ambos progenitores con un producto adecuado a su peso y edad, a ser posible eficaz contra vermes redondos (Nematodos, cestodos...) y planos (Tenias).

Entre los citados productos, y sin recurrir a marcas comerciales sino a principios activos, cabría destacar:

-Prazicuantel

-Febantel

-Pirantel

-Albendazol, Mebendazol...

-Milbemicina

Si por circunstancias diversas debemos recurrir a la desparasitación interna de la hembra durante la gestación, los fármacos más seguros son:

- Mebendazol

- Piperacina

- Prazicuantel

Desparasitación externa:

En cuanto a la desparasitación externa, contra Garrapatas, Pulgas y Mosquitos, en la perra gestante, han de extremarse las precauciones, ya que la mayoría de productos, aún empleados en collares antiparasitarios, pueden presentar efectos adversos y/o teratogénicos sobre la futura camada.

Se recomienda tratar el ambiente que rodea a la perra para evitar que los indeseados exoparásitos tengan la oportunidad de acercarse a ella. En regiones o lugares donde se necesite una protección más férrea recurriremos a productos que tengan contrastada tolerancia, tales como el Fipronil, tanto en gotas Spot-on, como en spray. Los fármacos de la familia Piretrinas también pueden usarse sobre hembras gestantes.

Quedan totalmente desaconsejados los Organofosforados y el Amitraz.

Tras el alumbramiento de la camada, las precauciones con respecto a todos estos productos son similares a las ya mencionadas, debido a que algunos de ellos pueden excretarse por la leche materna e ingresar en el organismo del cachorro, que debido a su pobre metabolismo puede sufrir una intoxicación, llegando a peligrar incluso su vida.

Entre las 4 y 5 semanas de vida, procederemos a la desparasitación interna de la camada, y aprovecharemos para aplicar a la madre el correspondiente antiparasitario, así como a todos los miembros caninos que convivan con ella.

 

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