La hiperuricemia o hiperuricosuria (HUU) es un trastorno metabólico que cursa con depósitos y cristalización de sales de urato en el tracto urinario de perros.

Estas sales de urato suelen estar compuestas por urato ácido de amonio en su mayor parte, también puede existir ácido úrico y urato de sodio en distintas proporciones.

El origen de estas cristalurias se debe a un fallo en el metabolismo hepático del ácido úrico, ya que en ciertas razas como Dálmatas y Bulldog Inglés la conversión de ácido úrico a alantoína está reducida, aún cuando la actividad de enzimas hepáticas es adecuada.

Esta disminución de la producción de alantoína origina un aumento en la excreción urinaria de ácido úrico. La alantoína es muy soluble en la orina, no así el ácido úrico, con el consiguiente riesgo de formación de cristales y cálculos.

Otra posible causa de formación de cristales de urato es la excreción urinaria acentuada por dietas hiperproteicas.

Esta patología afecta más comúnmente a los machos (85%), esto puede ser debido a que el diámetro de la uretra masculina es inferior al de la hembra y puede predisponer a obstrucciones.

La edad de aparición suelen ser entre el 1º y 4º años de vida.

SINTOMATOLOGÍA:

Depende del número, tamaño y localización de los urolitos.

Cuando se encuentran en la vejiga los síntomas pueden ser nulos o de cistitis con hematuria (sangrado), polaquiuria (orinar muchas veces pocas cantidades) y dolor.

Si el cálculo se localiza en la uretra puede provocar una obstrucción total o parcial con la consiguiente dificultad/imposibilidad para orinar.

Si los episodios de obstrucción se repiten en el tiempo se puede producir una Insuficiencia Renal.

TRATAMIENTO:

Se debe intentar la disolución de los cristales y cálculos, para ello se recurre a:

.- Dietas que:

1º Disminuyen las cantidades de purinas

2º Aumentan el pH urinario para reducir la saturación con purinas.

3º Diluyen la orina.

.- Alopurinol, que reduce la producción de ácido úrico

.- Alcalinizantes urinarios

.- Aumentar el volumen de orina

.- Tratamiento quirúrgico para extraer los cálculos en casos en los que la sintomatología o el tamaño de dichos urolitos recomienden una resolución temprana del problema.

TRANSMISIÓN GENÉTICA.

Esta patología está asociada a un gen recesivo, que para expresarse debe estar en forma homocigótico recesivo.

Sólo padecerán la enfermedad los animales que porten ambos alelos en su genoma, es decir, los que tengan al menos un alelo recesivo por parte del padre y otro por parte de la madre.

Si bien es cierto que todo animal con una copia de este gen en su genoma debería ser excluido para la reproducción, ya que son transmisores generación tras generación de esta patología y sólo hay que esperar una, dos o 3 generaciones para que el “azar” vuelva a hacer coincidir en uno de sus descendientes ese par de alelos recesivos y ese perro enfermará.

Debemos ser consecuentes con la cría responsable, y si la ciencia nos ha dado el poder de saber a través de un simple test genético qué perros son portadores de esta tara, usémoslo para erradicar del genoma del Bulldog Inglés una patología que a ninguno nos gustaría que nuestro perro padeciera.

Dejo un cuadro explicativo de las distintas posibilidades de cruces entre perros afectados (rr), portadores (Dr) y sanos (DD), para que se entienda que los cruzamientos con perros portadores (Dr) lo único que consiguen es perpetuar esta tara.

huu

 

Bulldog Sculpture