Etiología

La enteritis parvoviral canina está producida por dos tipos de parvovirus, el parvovirus canino tipo 1 (PVC-1), menos virulento, que suele provocar gastroenteritis, neumonitis y/o miocarditis, y el parvovirus canino tipo 2 (PVC-2), más virulento y que ocasiona la enteritis hemorrágica típica de esta enfermedad.

Como norma general los signos clínicos aparecen entre 5 y 12 días tras el contagio, que es por vía fecal-oral. Un animal infectado expulsa cerca de 1 billón de viriones por gramo de heces.

Pueden infectarse animales de cualquier edad, si bien es más frecuente en cachorros debido a la falta de inmunización, aunque los adultos que no se hallen correctamente revacunados pueden enfermar.

El virus puede permanecer en el ambiente durante meses, lo que facilita su propagación.

Clínica

La gravedad del caso dependerá en gran medida de varios factores:

- Virulencia de la cepa del parvovirus

- Cantidad de virus inoculados

- Nivel de defensas del animal.

Existen razas más sensibles a las infecciones por Parvovirus, tales como Doberman, Rottweiler, Pit bull y Labrador Retriever.

El virus provoca la ruptura de las células que conforman las vellosidades intestinales, lo que ocasiona un cuadro de gastroenteritis con:

- Vómitos

- Diarrea

- Anorexia

- Depresión

- Sangrado intestinal

El comienzo de la enfermedad puede ser leve, simulando en los primeros momentos un proceso parasitario o la ingestión de cuerpos extraños, cosa que se descarta por la exploración o en 24-48 horas por la progresión de la enfermedad, que ya evidenciará signos claros de Parvovirosis.

La muerte sobreviene en casos graves por deshidratación, sepsis bacteriana o choque endotóxico.

La destrucción del epitelio intestinal facilita la invasión bacteriana que empeora el cuadro clínico. La fiebre no siempre suele estar presente, debido en parte a la deshidratación rápida que se genera en el animal por pérdida de líquidos en vómito y diarrea, apareciendo en cuadros agravados. Dichos vómitos, dada su abundancia, pueden originar una esofagitis.

Ante tal destrucción de las capas intestinales, la absorción de nutrientes se torna casi imposible, y se produce pérdida de proteínas intestinales.

Los cachorros infectados en el útero materno o antes de las 8 semanas de vida pueden padecer miocarditis.

Diagnóstico

El diagnóstico definitivo se establece con un test ELISA en heces, este tipo de test raramente dan falsos positivos por anticuerpos vacunales, sin embargo, en estadíos muy tempranos podríamos obtener un falso negativo; en tal caso, y ante la sospecha de enfermedad parvoviral, debería repetirse el test pasados unos días. Como norma general, este tipo de test puede realizarse en pocos minutos en la propia consulta del veterinario, y suelen ir acompañados de la determinación de Coronavirus, otro virus menos agresivo que el Parvovirus, pero que cursa con un cuadro muy similar.

Tratamiento

El tratamiento de la Parvovirosis no difiere mucho del de otras enteritis agudas. Se basa en combatir los signos clínicos aportando fluidos que restablezcan la ósmosis del animal, prestando especial atención a los desequilibrios electrolíticos.

La administración de antibióticos es necesaria para contrarrestar las complicaciones bacterianas que van surgiendo.

No se administrará alimentación por vía oral hasta que los signos clínicos vayan remitiendo. Cuando se reintroduce la alimentación deberá administrarse en pequeñas cantidades, muy frecuentemente y consistente en una dieta blanda.

El tratamiento del vómito suele ser infructuoso, pero aún así se recomienda la administración de Metoclopramida (Pimperam) por vía subcutánea.

La terapia debe mantenerse durante todo el curso de la enfermedad, y el pronóstico variará según el caso concreto. La duración del cuadro pueden ser 5-10 días, tiempo en el cual el sistema inmune del animal debe combatir y vencer el Parvovirus, mientras nuestros esfuerzos se centrarán en mantener al animal hidratado y controlando los síntomas asociados a la enfermedad.

La aplicación de Inmunocomplejos o Plasma de animales vacunados puede ayudar al sistema inmune del paciente a superar la crisis.

Los animales que superan una parvovirosis suelen quedar inmunizados de por vida, aunque debería impedirse el contacto con otros animales hasta pasadas 2 a 4 semanas tras la curación clínica.

Prevención

La vacunación de los cachorros a partir de las 6 semanas de vida es esencial, así como la revacunación anual de los adultos.

Evitar la exposición de los animales no inmunizados toma especial interés, evitando pasearlos por parques y lugares públicos, así como introducir animales no controlados dentro del domicilio, que, aún siendo asintomáticos, pueden ser portadores del virus.

La desinfección de lugares contaminados por Parvovirus debe realizarse con hipoclorito sódico (lejía) a dilución 1:32.

 

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