Las espigas son las semillas de algunas plantas gramíneas. Están diseñadas con forma de flecha para que al desprenderse puedan adherirse a los animales que pasen cerca y poder ser transportadas muy lejos para brotar.

Por esta forma de flecha quedan enganchados en el pelo y sólo permite el avance en dirección a la punta, hecho que puede originar que alcancen la piel del animal y comiencen a penetrar en ella.

Al principio del verano se produce la maduración de las espigas y por tanto el aumento de casos de animales atendidos por patologías causadas por estas pequeñas, pero temibles, formas de diseminación.

Las principales patologías que producen son:

- Otitis, cuando penetran en los oídos. Es la localización más frecuente. Una vez que penetran en el oído no pueden salir de manera espontánea, ya que las barbillas impiden el retroceso, hecho que puede causar una perforación del tímpano, así como dolor severo e infección en el oído del animal.

La extracción con pinzas especiales debe ser llevada a cabo por un profesional veterinario, que en ocasiones, debido al dolor, debe recurrir a la sedación del animal.

Introducción en las fosas nasales. Se produce cuando el animal olfatea, ya que las inspiraciones fuertes que realiza pueden absorber la espiga que se aloja en los conductos nasales.

El primer síntoma que aparece es un estornudo de gran violencia e insistente.

Para su extracción se hace casi imprescindible la sedación del paciente.

En ocasiones la espiga puede avanzar hasta llegar a la orofaringe y ser deglutida, pero también cabe la posibilidad de que penetre en los cornetes nasales y cree un absceso en esa zona.

Ojos, más concretamente saco conjuntival, donde pueden alojarse y no ser visibles a simple vista, pero sí ocasionar serias molestias y daños en la conjuntiva y córnea.

Si penetran la mucosa conjuntival pueden originar abscesos retrobulbares tras el globo ocular, hecho bastante peligroso.

Espacio interdigital, donde penetran y crean abscesos y fistulizaciones. Pueden migrar a otras localizaciones y ser difícil su localización y extracción.

Existen otras localizaciones como vagina, prepucio y cualquier parte del espacio subcutáneo.

Personalmente he visto espigas que han creado trayectos fistulosos desde los dedos hasta el codo, e incluso una que atravesó la pared abdominal y creó un absceso en el mesenterio que rodea al intestino.

Es importante revisar periódicamente los espacios interdigitales de nuestras mascotas para detectar estas espigas antes de que penetren dentro de la piel, así como tratar de evitar en la medida de lo posible caminar por zonas con alta concentración de estas gramíneas.

 

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